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¿Estamos denunciando y/o reportando la violencia de género en línea?

 

Esta sección busca dar una mirada sobre las percepciones que existen acerca de las barreras legales y sociales para denunciar o reportar la violencia de género en línea. Si bien las experiencias y percepciones recogidas en este informe son previas al Decreto Legislativo 1410, son de gran importancia para entender hasta qué punto las víctimas creen que cuentan con aliados en posiciones de poder en la lucha por una vida sin violencia.


Denunciando frente a las autoridades

Para evaluar hasta qué punto las personas conocían el marco legal relevante, preguntamos: ¿Conoces qué leyes te protegen de la violencia de género en línea? Encontramos que 84% respondió que no las conocían, mientras el 16% de encuestados dijo que sí.

Este valor puede responder a dos razones: la poca familiaridad que existe sobre las leyes que protejan a los ciudadanos ante la ciber-delincuencia, y el vacío legal que no consideraba hasta septiembre del 2018 las consecuencias de esta violencia en la víctima. Es necesario recalcar que la mera existencia de una norma no garantiza su correcta aplicación. Por los problemas expuestos en los párrafos anteriores, aún cuando una víctima toma la decisión de denunciar y obtiene atención por parte del sistema, esto no significa necesariamente que la respuesta que reciba ayude a prevenir y castigar estas conductas o logre resarcir el daño sufrido.

Frente a la pregunta si alguna vez denunciaron o intentaron denunciar la violencia de género en línea ante las autoridades, encontramos que el 92% decidió no denunciar, mientras que sólo el 8% sí lo hizo. Sin embargo, entre los que reportaron haber denunciado, 85% encontró que la experiencia fue muy insatisfactoria, con solo el 15% que afirmó haber recibido apoyo o atención.

“Finalmente el espacio virtual donde también pueden haber temas de impunidad. Por eso es que se aguanta mucho”

Estos valores demuestran que las personas no están denunciando la violencia de género en línea con frecuencia.

Según las entrevistas, esto se debe a que existe la impresión de que en internet se replica una cultura de impunidad y que no existen rutas o mecanismos de denuncia claras, ni operadores de justicia que constantemente vigilan o eviten la violencia.

Esto también significa que las personas no se sienten amparadas por el Estado y perciben que internet es un espacio donde las acciones pueden quedar impunes y donde el Estado no tiene mayor agencia.

Reportando frente a plataformas intermediarias

“Facebook no da un trato diferenciado a determinados grupos vulnerables que se exponen a discursos de odio y a operativos concertados de violencia. En ese sentido Facebook no debería ser neutral. Lo que se produce en la práctica es una situación de desigualdad.”

Las personas afectadas por la violencia de género en línea prefieren reportar la violencia ante las plataformas intermediarias y evitar pasar por el sistema de justicia. En la encuesta, el 79% manifestó haber reportado la violencia ante las plataformas donde se dio el ataque, mientras el 20% decidió no reportar. Este 20% también es preocupante pues nos hace cuestionarnos si las plataformas han desarrollado canales de denuncia que puedan brindar soluciones efectivas a los problemas que se reportan.

A pesar de esta preferencia por reportar la violencia, el 63% indicó como insatisfactoria la experiencia demostrando que la mayoría de víctimas de violencia en línea se ven desatendidas tanto por actores públicos como por los privados.

Frente a la pregunta ¿qué respuesta recibieron de la plataforma?, las respuestas más comunes de la encuesta indicaron que las plataformas no fueron efectivas en resolver su problema.

  • El 35% indicó que no recibió respuesta
  • El 24% que recibió una respuesta genérica sobre cómo la agresión “no violó las normas comunitarias”
  • El 18% sólo recibió una confirmación de que “habían recibido el reporte”
  • Y finalmente, Facebook recomendó a 2% de las personas que “bloqueen” a los agresores, transfiriendo la responsabilidad al usuario.

Esta pregunta fue complementada por comentarios en las entrevistas, en las cuales calificaron a la experiencia como “nefasta” y “terrible”. En los testimonios, salieron a la luz cuatro motivos más de insatisfacción:

  1. Los procesos para reportar y denunciar en plataformas son muy burocráticos, lo que genera impotencia y frustración
  2. Las plataformas no saben contextualizar los mensajes ni su intención: “Se quedan en que no difundas mensajes de desnudos, o que el logo no esté tachado no saben reconocer qué significan los ataques dentro de su contexto”
  3. Las plataformas se bajan publicaciones sobre denuncias de violencia sexual o doméstica legítimas bajo la razón de “contenido inapropiado”. Activistas se preguntan hasta qué punto plataformas intermediarias como Facebook apoyan las causas de movimientos sociales.
  4. Las plataformas limitan el acceso a información cuando se realizan denuncias. En uno de los casos, un activista LGBTIQ+ denunció la publicación de un grupo atacante, y a partir de eso no recibió más actualizaciones del grupo.

“En teoría así Facebook me”protege” pero en realidad no me está protegiendo, porque ni me entero de lo que está haciendo el [agresor]”

El resultado, como fue indicado por las personas entrevistadas, es que denunciar la violencia en la plataforma, en ocasiones involucra pasar por los mismos obstáculos que se dan en sistemas de justicia tradicionales. Las personas entrevistadas manifestaron que no se sienten respaldados por estas empresas, y que tienen sentimientos de “impotencia”, ante la “burocracia” que existe para resolver los problemas que se presentan a partir de los ataques.