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¿Cuáles son las principales modalidades de violencia de género en línea?

 

Partiendo de la tipología de agresiones en línea realizada por las organizaciones mexicanas Social TIC y Luchadoras junto a la APC, así como definiciones del portal Take Back the Tech y Dominemos la Tecnología, hemos identificado las principales agresiones mediadas por la tecnología basadas en género en el país. Esta tipología nos ofrece un primer marco conceptual desde el cual analizar las diferentes modalidades de ataques y sus respectivas características.

Las siguientes formas de violencia se han presentado de manera repetitiva en las encuestas y entrevistas realizadas y se les ha identificado como las acciones que las personas asocian con violencia en línea:

  1. Uso de lenguaje agresivo en espacios virtuales
  2. Hostigamiento y acoso
  3. Amenazas y extorsión
  4. Ataques coordinados
  5. Acceso no autorizado a cuentas o dispositivos personales
  6. Robo de identidad en línea
  7. Difusión de información falsa
  8. Difusión de datos personales sin consentimiento
  9. Difusión de material íntimo sin consentimiento
  10. Explotación sexual facilitada por la tecnología

Según la encuesta los tipos de violencia más conocidos en el contexto peruano son:

Sin embargo, por medio de las entrevistas notamos que estas formas de violencia no existen de manera independiente. Más bien coexisten y se apoyan entre sí.

La relación e interconexión entre violencias es sumamente importante ya que nos permite identificar los puntos de entrada a la violencia, posibles rutas de ataque y estrategias que se apoyan en varias formas de violencia de manera simultánea para debilitar y perjudicar a la víctima.

Resaltamos sobre todo a la difusión de datos personales sin consentimiento, el robo de identidad en línea y al acoso virtual como los principales puntos de apoyo. A continuación, explicamos las características de cada tipo de violencia:


Diez usos de la tecnología para ejercer violencia de género

1. Insultos y uso de lenguaje agresivo

“Se organizan para entrar a mi Facebook y poner ‘me divierte’ en cosas como “murió una mujer quemada”.”

El 80% de las personas encuestadas reportaron haber recibido mensajes con lenguaje agresivo en algún momento de su vida en línea. Este tipo de violencia consiste en recibir insultos y comentarios abusivos que buscan dañar, agredir, menospreciar y excluir a una persona o grupo de un espacio.  Identificamos tres modalidades principales para transmitir lenguaje agresivo:

  • El uso de insultos o groserías (como aquellos descritos en la sección de discurso de odio). Este lenguaje está explícitamente prohibido por las normas comunitarias de las principales redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram,
  • El uso del botón “me divierte” en Facebook para burlarse y deslegitimar contenido. Esta herramienta fue creada por la plataforma y por lo tanto no se puede modificar o eliminar de las publicaciones. 
  • El uso de memes para circular y viralizar datos e imágenes de los perfiles personales de las víctimas junto a groserías o estereotipos discriminatorios. Los memes ya son parte del lenguaje contemporáneo digital. Son fáciles de viralizar, se avalan del humor y por lo tanto, son casi imposible de reportar como violencia.
2. Hostigamiento o acoso

“Compartieron el perfil de una de nosotras. Alguien consiguió su número celular y la comenzaron a meter a grupos de WhatsApp y a llamar. La agregaron retiradas veces desde diferentes números a un grupo de WhatsApp donde se pasaban porno.”

El hostigamiento y acoso virtual fue reportado por el 63% de las personas que tomaron la encuesta. El hostigamiento puede ser de tipo sexual o no sexual y consiste en recibir mensajes privados y/o comentarios públicos reiterados, de manera no solicitada por parte de una o varias personas por medio de diversas redes sociales o aplicaciones de mensajería, donde los mensajes resultan molestos, perturbantes o intimidantes. En ocasiones, las personas transgresoras recurren al hostigamiento con fines sexuales y buscan establecer contacto de manera insistente por medio de mensajes o envío de material íntimo. En las entrevistas se recalcó que hay mujeres que se han enfrentado a estas situaciones de acoso cuando han estado buscando oportunidades laborales o cuando visitan foros públicos y su identidad como mujeres es visible.

3. Amenazas y/o extorsión

“El tipo empezó a decirme que él tenía un interés en mí, entonces borré sus mensajes y lo eliminé de todo. Un día de la nada me llamó y me dijo algo como”zorra, hija de puta te vas a morir” y me colgó. Eso lo hizo desde un teléfono público de Lima.”

El 14% de las personas que llenaron la encuesta reportaron haber recibido amenazas explícitas y/o intentos de extorsión. Este tipo de violencia involucra recibir mensajes, imágenes o videos con expresiones y contenido en tono violento o agresivo, que manifiestan explícitamente la intención de hacerle daño a esta persona, sus seres querido/s, o bienes.

En las entrevistas resaltaron los testimonios sobre amenazas de violencia física o sexual explícitas como resultado al rechazo a invitaciones sexuales.

En el caso de extorsiones, se busca obligar a la persona a hacer un acto a través de amenazas o intimidación. También encontramos relación con la obtención y difusión de datos personales; las personas agresoras usan la información disponible de la persona atacada para formular sus amenazas, manifestándole que “ya saben dónde vive” o mediante sugerencias de que las están vigilando y que las pueden ubicar.

4. Ataques coordinados

“En un grupo de Facebook habían llamados a ataques coordinados a perfiles nuestros. Uno de estos patas agarró una foto donde salíamos todas las que estábamos moviendo el tema, la puso en el grupo y dijo:”Ellas son. Estos son sus perfiles” y a todas nos empezaron a atacar.”

Este tipo de violencia fue reportado por 17% de las personas encuestadas. Los ataques masivos coordinados se caracterizan por la organización y ejecución en masa de “campañas” o “estrategias” coordinadas para atacar una persona, una publicación, una organización o una página pública. Estos ataques se organizan dentro de grupos cerrados y por medio de perfiles falsos buscan amedrentar a la víctima al difundir sus datos personales y usando estos datos para planear distintas actividades de hostigamiento, como llamadas, visitas a domicilio y en ocasiones denuncias policiales.

Cuando el blanco de ataque es una activista atacan sus canales de expresión, buscan la baja de su página o publicaciones y suplantan su identidad para realizar otros ataques o circular noticias falsas.

Lo más grave es que mediante estos ataques también se incita a la violencia física: promoviendo la violación sexual o alentando al suicidio a personas con enfermedades de salud mental.

Este tipo de violencia es sumamente estratégica: al ejercer violencia de manera coordinada, masiva y anónima es bastante más complejo reportar a los agresores.

5. Acceso no autorizado a cuentas o dispositivos personales

“Chicas nos han escrito porque sus ex las extorsionan con fotos íntimas. Nos cuentan que han utilizado o que han hackeado su cuenta. Incluso que se crean otras cuentas para colgar fotos íntimas de ellas. Eso pasa muy seguido.”

El 22% de las personas encuestadas reportaron haber sido afectadas por acceso no autorizado a cuentas o dispositivos personales. Esta modalidad consiste en ingresar a cuentas personales mediante el robo de contraseñas o la intervención de dispositivos de una persona, generalmente con el objetivo de obtener datos privados e información personal. En las entrevistas encontramos que esta modalidad de violencia fue usada para capturar y almacenar fotos íntimas de la víctima con el objetivo de publicarlas de manera pública y ejercer otro tipo de violencia: la difusión de contenido íntimo sin consentimiento.

6. Robo de identidad en línea

“Roban la identidad de nuestro fan page. Se apropian de nuestras gráficas. Nosotras cambiamos el logotipo, ellos también los cambian. Es peligroso porque a nosotros nos escriben muchas personas contándonos su caso [de violencia sexual] y nos dicen: todo el mundo piensa que esa página es de ustedes”

El acceso no autorizado a cuentas de otras personas también crea la oportunidad para el robo de identidad, una forma de violencia experimentada por el 11% de las personas que encuestamos. Este tipo de violencia se refiere al uso y/o falsificación de la identidad de una persona sin su consentimiento, por medio de la creación de perfiles falsos que utilizan la imagen o información de una persona u organización. El objetivo pueden variar desde el uso de una cuenta para dañar la reputación de una persona, hasta usarla para intimidar a la víctima haciéndola sentir que pueden apropiarse de su información y tener acceso a su círculo social cercano.

7. Difusión de información falsa

“Hay como tres páginas de Ni Una Menos. Una llevada por un señor que ha compartido noticias homofóbicas y transfobicas y ya tiene un montón de seguidores. Copian el evento, copian las noticias, es horrible. Tratamos de cerrar esa página y no podemos. Ni verificar la nuestra”

Este tipo de violencia fue reportada por 15% de las personas que encuestamos. Involucra elaborar campañas organizadas de desprestigio y circular información falsa, manipulada o fuera de contexto para descalificar, dañar o perjudicar la trayectoria, credibilidad e imagen pública de una persona, grupo o iniciativa. Previa a la difusión, la persona agresora roba o duplica la identidad virtual de la víctima, con el objetivo de circular información falsa adoptando su identidad.

Este fue el caso del colectivo feminista Ni Una Menos. El ataque consistió en duplicar la página y desde ella compartir noticias homofóbicas y transfóbicas. Las administradoras de Ni Una Menos comentaron que la duplicación de la página llevó a que muchas personas le cuenten su testimonio de agresión a los administradores de la página incorrecta.

Este ataque no sólo coloca a los miembros del colectivo en una situación de vulnerabilidad, sino a también a todas las seguidoras de la página que recurren a la organización para buscar apoyo frente a situaciones de abuso o violencia de tipo sexual.

Una segunda modalidad de desprestigio es mediante la alteración de imágenes o logos oficiales. En el caso de PROMSEX, una organización que defiende los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y personas LGBTIQ+, su logo oficial fue “bañado en sangre” y circulado por redes sociales junto a las fotos de personas que trabajan para esta organización. En todos los casos, las víctimas fueron enfáticas en la pobre respuesta de las redes sociales para identificar las campañas de desprestigio y proteger a las personas afectadas.

8. Difusión de información personal sin consentimiento

“Hubo un tipo al que denunciamos – de hecho es un actor conocido. El man se averiguó el nombre de las dos que éramos cabezas de la colectiva y empezó a comentar nuestros nombres en todos nuestros posts en Facebook. Es una cosa que no teníamos cómo denunciar y que nos pareció que era acoso.”

El 5% de personas registraron ser víctimas del almacenamiento, registro o difusión de fotos, videos, datos personales sin consentimiento. A la difusión de información o datos personales sin consentimiento se le conoce como doxxing.

Un dato personal no se limita a un dato “íntimo”, sino incluye cualquier información que pueda ser usada para identificarnos, como nuestro nombre completo, información de contacto o domicilio.

Encontramos que las personas agresoras se valen de distintos métodos legales e ilegales para obtener datos personales, desde obtener fichas de identidad personal en páginas del Estado hasta el acceso no autorizado de dispositivos. Luego de conseguir los datos, los distribuyen de manera pública con la finalidad de intimidar a las víctimas. Estos actos fueron mencionados reiteradamente como uno de los principales mecanismos previos a otras formas de ataques más comunes como el hostigamiento, las amenazas y la extorsión.

9. Difusión de material íntimo sin consentimiento

“Una amiga tenía un novio que se habían enviado fotos hot de la relación. Este chico en ánimos de vengarse, y con ánimos de molestarla, la mandó las fotos desde una cuenta falsa. Intentaba amenazarla con publicar las fotos si no le daba dinero.”

Este tipo de violencia1 consiste en el almacenamiento, registro o difusión de fotos, videos, datos personales de carácter íntimo sin consentimiento. Se le conoce coloquialmente como “porno-venganza” o “pornografía no consentida”. En algunos casos el ‘sexting’ —intercambio de contenido sexualmente explícito por aplicaciones de mensajería— es uno de los escenarios en los que un potencial agresor podría tomar posesión de este tipo de material. En otros casos, el registro se realiza sin el conocimiento de la persona involucrada. En las entrevistas encontramos que este tipo de violencia está relacionada con la intimidación y la extorsión, cuando la persona agresora difunde material íntimo que se ha registrado dentro del contexto de una relación sentimental para extorsionar a su ex pareja y así conseguir beneficios económicos. Es una forma de violencia sexual que vulnera la intimidad y pone en riesgo el bienestar de la persona afectada al largo plazo.

10. Explotación sexual facilitada por la tecnología

Este tipo de violencia usualmente se refiere al uso de la tecnología para facilitar la trata de personas o para difundir y lucrar de la pornografía infantil; teniendo en cuenta que en mucho de los casos, en contacto inicial entre la persona y el agresor es por internet. En la encuesta realizada, sólo el 2% de participantes reportó haber sufrido este tipo de violencia. Sin embargo es importante reconocer que estos casos suelen ser más difíciles de reportar debido al estigma social y trauma que generan en la víctima, y que las personas afectadas son poblaciones en máxima vulnerabilidad como niños, adolescentes, así como mujeres y personas LGBTIQ+ de bajos recursos.


¿Cuándo y dónde ocurre la violencia de género en línea?

Frente a la pregunta: ¿Cuán frecuentes son los ataques que recibes? encontramos que para la mayoría de personas se dan 1-3 veces al año (44%), seguido por personas que son atacadas 1-3 veces al mes (29%), 1-3 veces a la semana (17%) y un 5% que manifiesta que es atacada todos los días.

Frente a la pregunta: ¿En qué plataformas las personas se sienten más vulnerables a la violencia en línea?; el 90% de las personas encuestadas indicaron que se sentían más vulnerable en la red social Facebook; seguida por la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp (36%), aplicaciones para pedir taxis (23%), seguida por las redes sociales Twitter (22%) e Instagram (20%). Estas cifras nos indican que existe una gran dependencia por redes sociales cómo Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp en el día a día.

“Cuando interactúan en una página de Facebook que tiene más de 20k personas que la siguen, sí o sí vas a estar expuesta a otras personas que no están en tu círculo más local.”

El énfasis en Facebook lo convierte en un actor clave que debe asumir responsabilidad en la mitigación de la violencia.

Las personas entrevistadas manifestaron que perciben mayor exposición a la violencia en Facebook, debido a su popularidad en el Perú y la cantidad de amigos o seguidores que se han acumulado a lo largo de los años.

También existe la percepción que distintas modalidades de agresión son posibles de acuerdo a ciertas herramientas únicas que ofrece la plataforma, como el uso de “me divierte” y la baja de publicaciones o páginas mediante denuncias coordinadas.


    1. No tenemos datos específicos sobre la incidencia de este tipo de violencia, ya que no se hizo la distinción entre datos personales y material íntimo en la encuesta. Sin embargo, por medio de las entrevistas reconocimos que la difusión de material íntimo sin consentimiento tiene una dinámica distinta a la difusión de datos personales