Tecnología y violencia en Perú

Este año realizamos una investigación sobre la violencia de género en línea en el Perú. En esta nueva serie del blog, vamos a compartir nuestros principales hallazgos y comentarios. Cada semana estaremos publicando un post con un tema específico para contribuir a las discusiones sobre este tema.

En este primer post, queremos comentarles sobre cómo opera la violencia de género en el Perú, así en los siguientes posts ahondar en cómo se desarrolla en espacios digitales. En Hiperderecho creemos que es importante conocer el contexto social en el cual la tecnología se está insertando y desarrollando, para comprender cómo se profundiza la violencia de género en línea y cuáles pueden ser sus consecuencias. Sobre todo, porque en Perú, cada vez se presta mayor atención a la ciberdelincuencia y a la violencia de género, pero de manera aislada.

Ciberdelincuencia en el Perú

Actualmente, somos el quinto país de Latinoamérica que recibe mayor cantidad de ataques cibernéticos, que en su mayoría afectan al sector financiero. Según la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (Divindat), los ataques más recurrentes son de fraudes electrónicos, pornografía infantil y suplantación de identidad.

También se ha encontrado que mujeres suelen ser víctimas de ciberacoso y otras formas de violencia mediadas por la tecnología. Ante esta realidad, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) presentó la plataforma “No al acoso virtual”. Entre febrero y marzo del 2018, el MIMP registró 102 casos de violencia de este tipo incluyendo: hostigamiento, suplantación de identidad, extorsión con fines sexuales, insultos electrónicos, entre otros.

Estos datos nos indican que en el Perú ya existen las capacidades técnicas y el conocimiento para usar la tecnología de manera estratégica para la intimidación y la delincuencia. Sin embargo, sigue siendo necesario contar con estadísticas más amplias sobre cuántas mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ son víctimas de ciberataques. Además, es también necesario analizar este problema desde un enfoque de género, que reconozca cómo las formas de violencia y las relaciones de poder que se generan en espacios offline están trasladándose a espacios digitales y cómo esto incrementa la situación de vulnerabilidad de ciertos grupos, como mujeres y la comunidad LGBTIQ+.

La violencia de género contra la mujer y la comunidad LGBTIQ+

En nuestra investigación hemos analizado la violencia según las tendencias que resaltan en el país, con lo cual es claro que las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ se enfrentan diariamente a una violencia sistemática, que muta de espacios para continuar silenciando, oprimiendo o intimidando a estos grupos. A continuación, resaltamos algunas de las tendencias que tomamos en cuenta en nuestra investigación:

Violencia: física, sexual y feminicidios

Lo primero que debemos de tomar en cuenta es que Perú es uno de los países con mayor número de casos de violencia de género en el mundo.  Según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística e informática, se estima que 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de agresión por parte de su esposo o pareja sentimental.

Violencia sistémica contra de la comunidad LGBTIQ+

La investigación del colectivo No Tengo Miedo arrojó que en la población LGBTI, el 90% de personas enfrentan situaciones de violencia. Además, la encuesta realizada por INEI en el 2017 detalla que el 63% de los participantes manifestaron haber sido víctimas de algún acto de discriminación y/o violencia.

Violencia institucional: cultura de impunidad

Existe un alto nivel de impunidad ante la violencia. Más allá de los obstáculos legales que puedan encontrar las personas que denuncian, la poco o nula confianza que existe entre ciudadanos y el sistema de justicia juega un rol importante al momento de decidir denunciar o no.

Violencia simbólica: Discursos misóginos de odio

En el Perú actualmente existen una serie de discursos arraigados en el imaginario colectivo, como el discurso machista y/o misógino que busca mantener la dominación o superioridad del hombre, por tanto expresa odio, desprecio, denigración, cosificación o discriminación en contra de la mujer o lo que es percibido como femenino.

Violencia en contra de activistas que defienden el feminismo o la igualdad de género

En los últimos años se ha generado mayor conciencia sobre el machismo y la violencia contra la mujer gracias a organizaciones locales que defienden los derechos de la mujer, pero aún existe mucha resistencia ante activistas y defensorxs de derechos humanos que buscan la igualdad de género, quienes se encuentran con estrategias coordinadas de difamación y violencia en su contra, para intimidarlxs y silenciarlxs.

Rechazo al enfoque de género en políticas públicas
Los discursos anti enfoque de género han ido incrementando conforme activistas o el Estado intentaba realizar reformas educativas al integrar un enfoque de género en el Currículo Escolar Nacional del 2016. Durante el 2017 la comunidad LGBTIQ+ ha sido blanco de amenazas en las redes sociales, especialmente por campañas como «Con mis hijos no te metas».

Violencia en contra de grupos de ascendencia indígena y africana

En el Perú, la violencia contra la mujer y la comunidad LGBTIQ+ también está relacionada con el racismo y  la violencia en contra de grupos de orígen indígena y africano. Más de un millón de peruanos se ha enfrentado a algún tipo de discriminación étnico-racial, y el 70% de la población reconoce que el Perú es un país racista.

Este contexto ha sido el punto de partida para nuestra investigación sobre violencia de género en línea, aterrizando la problemática a la realidad y a las necesidades peruanas. Ha sido importante reconocer cómo ciertos temas, discursos o demostraciones de identidades tienden a convertir a ciertas personas en un blanco de ataque. Este punto lo analizaremos en nuestros siguientes posts de #Tecnoresistencias.

Ilustración: Chica Espinaca para Hiperderecho

Directora de Activismo

Comunicadora para el Desarrollo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Candidata a Máster en Estudios de la Mujer en la Unviersidad de Ottawa (Canadá).

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