El 30 de enero, Hiperderecho organizó un espacio híbrido para presentar los hallazgos de “Transformación digital en disputa: apropiación tecnológica y activismos LGBTI+ en el Perú”. Esta investigación, realizada entre 2024 y 2025, es un trabajo que abre camino y reflexiona por primera vez en el Perú sobre el proceso de transformación digital desde una mirada interseccional y enfocada en los activismos LGTBI+. En esta nota, te contamos sobre la ideación del proyecto, los hallazgos de la investigación y las principales lecciones y aprendizajes que nos dejó el encuentro de presentación.
Transformación digital para todes (TDT)
En 2023 nos hicimos una pregunta urgente: ¿cómo viven las personas LGBTI en el Perú la expansión de las tecnologías digitales y de Internet, y cómo construyen desde allí formas de cuidado, resistencia y comunidad? Para darle respuesta, construimos Transformación Digital para Todes: una iniciativa pionera que investiga, reflexiona y actúa a partir de esa interrogante, mostrando cómo estas tecnologías atraviesan la vida cotidiana y las luchas de las personas LGBTI+. El proyecto visibiliza tanto las violencias y exclusiones cisheteronormativas que persisten en los espacios digitales como las estrategias colectivas y cotidianas para habitarlos, disputarlos y transformarlos.
Partimos de comprender Internet no solo como una infraestructura técnica, sino como un territorio vivo con tensiones alrededor de nuestros derechos, dignidades y formas de habitar el mundo. En él persisten desigualdades estructurales, pero también surgen redes de soporte, vínculos comunitarios, memorias de resistencia y horizontes de transformación. Desde esa convicción, TDT sitúa en el centro la defensa de los derechos humanos y la creación de entornos digitales más justos, seguros y habitables para nuestras comunidades.
¿Cómo diseñamos la investigación?
Decidimos que una parte importante del proyecto era documentar evidencia, hasta entonces inexistente, sobre el impacto del proceso de transformación digital de manera situada. Así, entre 2024 y 2025, trabajamos articuladamente con 8 colectivas LGTB+ de distintas regiones del Perú para conocer cómo la digitalidad atraviesa diversos aspectos de sus vidas y activismos (desde los riesgos hasta las oportunidades de amplificar sus consignas).
Para lograr esto, diseñamos una ruta de investigación que nos permitiera mirar el panorama completo. Combinamos el análisis detallado de las leyes y políticas de digitalización en el Perú (nivel macro) con un estudio de las condiciones económicas y sociales que facilitan o frenan el acceso a la red (nivel meso). Además, reconstruimos las trayectorias y experiencias cotidianas de quienes habitan estos espacios para conocer sus percepciones, valores y motivaciones reales (nivel micro). Este camino involucró revisar el marco legal peruano, realizar entrevistas a profundidad con activistas de ocho colectivas y llevar a cabo una etnografía digital, analizando siete años de publicaciones en Facebook e Instagram para entender, desde la práctica, cómo se construye comunidad en línea.
Nuestros hallazgos
Durante el evento, Alithu Bazan, líder y autor principal de la investigación, y Rubiela Gaspar, investigadora a cargo del componente normativo (nivel macro), presentaron el diseño y los hallazgos de la investigación a lo largo de los tres niveles antes descritos. Aquí te compartimos algunas ideas clave de cada nivel, aunque puedes revisar una versión extendida en este panel:
- En el nivel macro (políticas y normas): Encontramos que, aunque el Estado peruano impulsa la digitalización para ser más eficiente, sus sistemas suelen invisibilizar a la comunidad LGBTI+ y carecer de mecanismos de gobernanza y participación reales. Un punto crítico es la identidad digital: al no existir una Ley de Identidad de Género, las plataformas estatales obligan a las personas trans e intersex a registrarse con nombres legales que no las representan, trasladando las barreras de exclusión del mundo físico al entorno virtual.
- En el nivel meso (entorno socioeconómico e institucional): Los hallazgos confirman que la desigualdad digital es una forma de violencia estructural. Mientras en zonas céntricas de Lima la conexión fluye, en regiones como la Amazonía o en distritos populares, la señal es “fatal” o inestable, y el costo de los datos móviles es una barrera constante para sostener el activismo. Además, existe una desconfianza estructural hacia el Estado: les activistas sienten que sus datos no están seguros y que el trato en plataformas oficiales les hace sentir como “ciudadanía de segunda clase”.
- En el nivel micro (experiencias y prácticas): Vimos que, ante una violencia digital que es constante y busca silenciarles, las colectivas han desarrollado una agencia situada impresionante. No solo usan WhatsApp para organizarse bajo precariedad; también crean artefactos de memoria y redes de cuidado mutuo en Instagram y Facebook. Lo digital se convierte así en un espacio de visibilidad-resistencia, donde se disputan sentidos y se construyen refugios seguros cuando los espacios presenciales fallan.
Una oportunidad para reflexionar regionalmente
Luego de presentar los hallazgos, contamos con la participación de Aslan Romero, de Chichada Diversa, quien recordó que para las juventudes de El Agustino el entorno digital no surgió como una opción, sino como una necesidad de refugio ante la hostilidad de los espacios físicos tradicionales. Aslan enfatizó que habitar internet es hoy una estrategia de cuidado colectivo frente a la vigilancia y el hostigamiento que aún persisten en nuestras calles. Desde la academia, Martín Jaime (UNMSM) conectó estos hallazgos con la historia de la comunidad, señalando que desde los años 90 lo digital ha sido el soporte fundamental de afectos, búsquedas eróticas y construcción de cultura. Destacó que el gran aporte de la investigación es visibilizar la “agencia situada”: esa capacidad de las personas LGBTI+ para transformar la violencia estructural en estrategias reales de resistencia. Finalmente, desde la Amazonía, Harold Escudero compartió la labor de MOCIFU en Ucayali, donde la tecnología y proyectos como “Mocifú TV” se han convertido en herramientas clave para proyectar una imagen positiva y abrir puertas laborales a compañeras trans y trabajadoras sexuales que históricamente han sido marginadas de las convocatorias tradicionales.
Tras profundizar en la realidad peruana, el encuentro abrió paso a un diálogo necesario sobre los desafíos compartidos en nuestra región. En el panel dedicado a América del Sur, Arnaldo Santana (Brasil), Mailén García (Argentina) y Sebastián León-Giraldo (Colombia) tejieron un mapa de resistencias que trasciende nuestras fronteras. Sus reflexiones coincidieron en un punto vital: la transformación digital en el Sur Global no puede seguir siendo un proceso puramente técnico o corporativo que ignore las deudas históricas con nuestras comunidades. Desde la urgencia de democratizar el uso de los datos con una perspectiva feminista, hasta la necesidad de construir infraestructuras digitales que funcionen como refugios reales para las identidades trans, los panelistas nos recordaron que habitar internet es hoy una lucha colectiva. Este espacio regional subrayó que, si bien las brechas materiales persisten, el activismo LGBTI+ en Sudamérica está liderando la disputa por un entorno digital donde el cuidado mutuo y la dignidad no sean la excepción, sino la norma.
Súmate a la disputa
Queremos que estos hallazgos circulen, que habiten nuevos espacios y que fortalezcan las redes de cuidado que ya estamos tejiendo en todo el país. Si algo de lo que has leído hoy te resuena, te invitamos a apropiarte de esta herramienta: explora nuestra web, descarga el informe completo y ayúdanos a imaginar entornos digitales donde quepamos todes.

Directora de Investigación


