El debate público sobre la libertad de expresión y los límites del discurso de odio en redes sociales se ha intensificado en las últimas semanas tras una polémica intervención de la actriz Johanna San Miguel. La primera semana de febrero, la artista usó sus redes sociales para celebrar una decisión judicial en Reino Unido, que dictaminó que las mujeres trans no pueden ser consideradas legalmente como mujeres en ciertos contextos. Al celebrar este fallo, la actriz no sólo emitió una postura personal, sino que, terminó reforzando una narrativa transfóbica que vulnera derechos humanos fundamentales.

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