Autor: Edgar Huaranga

Director de Tecnología

Bachiller en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional de Ingeniería.

¿Seremos salvados por el Bluetooth?

En el artículo anterior de esta serie vimos las desventajas tanto de precisión como de consumo de energía del GPS y la triangulación. Además del evidente impacto en la privacidad y seguridad de las personas sometidas al monitoreo constante del gobierno. Frente a estas desventajas, se ha discutido una idea aparentemente innovadora que podría resolver todos los problemas anteriores: usar Bluetooth.

A diferencia del GPS, las aplicaciones basadas en Bluetooth tienen las siguientes ventajas:

  • Son más precisas en el trabajo de identificar un dispositivo cercano
  • Pueden funcionar en entornos cerrados donde la señal móvil es un problema como edificios o estacionamientos subterráneos
  • No necesitan estar conectado a una red o a Internet todo el tiempo para funcionar
  • No recogen la información de la localización geográfica ni el recorrido de sus usuarios
  • No consumen mucha energía del equipo

¿Pero cómo funciona una app de rastreo de contactos basada en Bluetooth? La propuesta de la mayoría de apps y plataformas que la han implementado o piensan hacerlo es la siguiente. Cada teléfono tiene asignado un identificador único que se emite mediante la señal Bluetooth, de tal manera que otro teléfono pueda «escuchar su identificador» cuando lo tenga cerca. Algo así como si cada teléfono gritara un pseudónimo de su dueño mientras este va por la calle. De esta manera, cada vez que un dispositivo detecte una señal cercana (o sea, escuchen los “gritos” de otro teléfono), almacenarán dicho identificador localmente, formando poco a poco un historial de todos los teléfonos, y por lo tanto personas, que han estado cerca del usuario.

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La falsa promesa de la geolocalización

Desde que se conoció el primer caso de Covid-19 en Perú, han surgido múltiples ideas de aplicaciones móviles (apps) para entender y contener el impacto que tiene el virus entre nosotros. Una de las ideas más populares es la del uso de tecnologías de seguimiento o tracking para rastrear a los contagiados, supervisar el cumplimiento de la orden de aislamiento y prevenir la expansión del virus. Universidades, instituciones del estado y organizaciones de sociedad civil han hecho llamados a decenas de Hackatones con el fin de encontrar soluciones de este tipo.

El contexto puede variar un poco pero la idea es más o menos la misma en todas las convocatorias: crear una app que ubique y permita hacer tracking del desplazamiento de las personas. Así, cuando un usuario de dicha app es diagnosticado positivo, el historial de sus ubicaciones anteriores podría ayudar a determinar el riesgo de contagio en diferentes zonas de la ciudad y alertar a las personas con las que el contagiado tuvo contacto. También podría alertar a los demás usuarios cuándo están cerca de una zona de alto riesgo de contagio por la confluencia de contagiados.

El razonamiento anterior parece sencillo, pero su implementación está lejos de serlo. A propósito de la nueva estrategia de geolocalización creada por el Estado a través del grupo “Te Cuido Perú” o la aplicación “Perú en tus Manos.” resulta más relevante que nunca conocer los límites técnicos de esta idea. ¿Realmente el seguimiento y geolocalización de las personas ayudará a reducir la cantidad de infectados en el Perú?¿Nos ayudaría a retomar nuestras actividades normales después de la cuarentena? De ser así, ¿Cuál sería la tecnología más adecuada para realizarlos? ¿Qué medidas deberían tomarse para que se respete nuestra privacidad?

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