El pasado 25 de marzo, Meta y Google fueron hallados responsables en California por generar adicción con el diseño de sus plataformas. Más allá del resultado —un fallo de negligencia y cerca de 6 millones de dólares en daños—, el caso en sí mismo supone un parteaguas en la manera judicial en que se ha tratado y decidido sobre la responsabilidad de los intermediarios de Internet. En esta nota, me concentraré particularmente en este cambio, aunque creo que es igual de importante discutir sobre el rol de las plataformas en garantizar un entorno digital seguro para niños, niñas y adolescentes.

Directora de Investigación





