Imagina intentar registrarte en una beca, un servicio público o una plataforma de trabajo. Y que el sistema te diga que tu dirección de correo electrónico es “inválida” (solo porque tu nombre o apellido lleva una “ñ”, o porque usas una escritura distinta al alfabeto latino básico). Para millones de hablantes de lenguas indígenas o distintas al inglés en todo el mundo, esa no es una situación hipotética, es una barrera cotidiana en una Internet que durante décadas se diseñó pensando principalmente en inglés.

Director de Tecnología
BSc. Ciencia de la Computación Universidad Nacional de Ingeniería





