Autor: Denisse Albornoz

Directora de Investigación

Bachiller en Desarrollo Internacional y Sociología por la Universidad de Toronto (Canadá).

Después de la Ley: Una investigación feminista para cuidarnos y combatir el miedo

En septiembre del 2018, se promulgó el Decreto Legislativo 1410 y en Hiperderecho sentimos un alivio. Habíamos pasado la gran parte de ese año documentando casos de violencia en internet junto a mujeres cis, personas LGBTIQ y activistas feministas, quienes con mucha valentía y vulnerabilidad, nos contaron sus experiencias de violencia en el espacio digital. Nos contaron cómo la violencia las hizo sentir y cómo afectó su relación con su voz y sus cuerpos. Nos confesaron que muchas veces sentían que perdían las fuerzas y que internet parecía tierra de nadie. Y también reafirmaron que la contención feminista fue clave para que ellas deciden quedarse en este espacio y luchar por sus derecho a estar conectadas a internet. 

En ese escenario, la promulgación del Decreto Legislativo 1410, la norma que modificó al Código Penal y convirtió en delito al acoso, acoso sexual, el chantaje sexual en internet y la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento (DIISC) nos brindó esperanza. Creíamos que con él, se abrirían una serie de caminos y mecanismos para que todas estas personas puedan finalmente buscar protección, reparación y justicia. Sin embargo, dos años después estamos enfrentándonos a una dura realidad al reconocer que todos aquellos obstáculos que enfrentan quienes denuncian violencia de género, se están replicando para quienes denuncian violencia de género en línea. Hoy entendemos que aún queda un largo camino por recorrer para que quienes viven violencia en internet, se sientan realmente respaldadas y contenidas por el Estado. 

Así nace Después de la Ley, un proyecto de investigación y acompañamiento que estamos lanzando oficialmente a partir de mañana 25 de noviembre y que busca entender hasta qué punto el sistema de justicia peruano ofrece una atención adecuada, con enfoque de género, sin revictimización, culpabilización y ninguna forma de violencia, para casos de violencia de género en línea. En este post te contamos un poco más sobre en qué consiste este proyecto y por qué las preguntas y hallazgos que levanta son tan relevantes en el entorno político y social en el que vivimos. 

La policía no me cuida, me cuidan mis amigas

Las movilizaciones que hemos vivido en el país desde el 9 de noviembre y la brutalidad policial que las han acompañado, han puesto en evidencia una situación que viene siendo denunciada por colectivas feministas por años: que la policía y las fuerzas del orden no nos cuidan. A pesar de ser una institución que ha sido montada con la misión de velar por nuestra seguridad y derechos, la idea de acercarnos a la policía nos genera desconfianza, temor y miedo. Y este miedo no surge este noviembre, cuando la policía detuvo de manera arbitraria a mujeres para hacerles una ‘inspección femenina’, o cuando una mujer fue detenida y sometida a diferentes formas de violencia sexual por haber participado de las protestas ciudadanas. El miedo hacia la policía está instalado en nosotras por vivir y ser mujeres en este país.  

Es un hecho que aproximadamente el 70% de los casos de violencia de género no son denunciados. En las palabras de la socióloga peruana Liz Meléndez, a pesar de contar con una legislación favorable para atender casos de violencia de género, entre los principales obstáculos para denunciar encontramos precisamente al miedo y la desconfianza

“Hay una gran desconfianza en las instituciones estatales, una gran sensación de impunidad. Independientemente de que estemos saludando nuevas medidas legislativas, esto no necesariamente se está traduciendo en el cotidiano de las mujeres. Ellas van a denunciar y a veces no logran hacer la denuncia porque encuentran una mala respuesta o porque no se les da una salida”

Sin embargo, lo más grave es que no solo se trata de miedo, si no de una verdadera posibilidad de volver a vivir violencia al realizar la denuncia. El deber justificar frente a operadores de justicia que los testimonios son válidos y veraces, el lidiar con procesos re-victimizantes, el tolerar la deslegitimación de sus testimonios de violencia a propósito de prejuicios machistas – todas son formas de violencia psicológica. En los casos más graves, también hemos sido testigos sobre cómo la policía es capaz de enmarrocar a una mujer que ha vivido violencia doméstica, de ejercer violencia sexual sobre mujeres trans o por medio de su inacción,  hasta acabar con sus vidas

«[Una investigación de la Defensoría del Pueblo] identificó que al 92% de usuarias […] no se les brindó medidas de protección y el 36% recibió comentarios descalificadores, cuestionadores y de desconfianza por parte del personal policial. […] Además, se debe tener en cuenta que el 28% de víctimas de feminicidio y tentativa de este delito, denunciaron hechos previos de violencia, sin embargo la mitad de ellas terminaron siendo cruelmente asesinadas por sus parejas o ex parejas.»

Esta situación nos preocupa, primero porque el daño que recae sobre los cuerpos, identidades y las vidas de mujeres y personas que acuden a la policía buscando protección de la violencia de género es irreparable. Pero también nos preocupa porque la violencia de género muta: se transforma, se adapta y aparece en nuevos espacios y formatos que hoy podrían estar siendo deslegitimados simplemente por no ser entendidos o por estar normalizados. Al estar inmersas en una cultura de machismo y de violencia estructural, nos preguntamos cómo podemos cuidar a las mujeres y a las personas que, amparándose en la misma ley, deben acercarse a una policía a denunciar específicamente violencia digital. ¿A qué prejuicios se enfrentarán? ¿Por qué serán culpadas? ¿Cómo también se va a transformar la impunidad? 

En este contexto y mientras continuamos demandando una reforma policial, la promulgación del Decreto Legislativo 1410 se perfila solo como un comienzo para cuidarnos de la violencia en línea. Mientras estas normas continúen siendo aplicadas e interpretadas dentro de la cultura de impunidad en la que vivimos, no serán suficientes para que la policía nos cuide y para que nos animemos a denunciar. Por eso, desde Hiperderecho estamos lanzando un proyecto diseñado para cuidarnos entre nosotras: con información, con contención y con feminismo.

Una investigación con enfoque feminista

Después de la Ley es un proyecto de investigación y acompañamiento que nace para conocer y entender las rutas de atención disponibles para atender casos de violencia de género en línea. En el 2019, partimos desde la premisa que todas las personas tienen el derecho a obtener justicia de manera segura, rápida y efectiva, independientemente de su género, orientación sexual o identidad o el tipo de violencia que han vivido, y queríamos darles la información legal necesaria para que puedan hacerlo. 

Sin embargo hoy entendemos que la búsqueda de justicia es desafiante, ardua y diversa. Requiere de mucha información, pero también requiere de cuidados colectivos y contención para superar los obstáculos que podamos encontrar en el camino. Por eso hoy nuestro proyecto, busca ante todo generar espacios para co-crear y compartir información sobre justicia y violencia en línea desde un enfoque feminista; y para que aprendamos sobre las mejores maneras de cuidarnos en este arduo pero valiente proceso. 

Este acercamiento está plasmado en los cuatro pilares del proyecto (que podrás conocer en mayor profundidad a partir de el 25 de noviembre en nuestra página web):

1.  Acompañamiento feminista a quienes han vivido violencia 

Para entender las necesidades y obstáculos de quienes viven violencia – y cuidarlas en el proceso – estamos acompañando a cinco (5) personas que han vivido seis (6) casos de acoso, acoso sexual, chantaje sexual y DIISC. Cada una de ellas tiene su propia historia de vida de lucha contra la VGL y son sus voces, experiencias y necesidades las que guían este proyecto. Tomamos sus casos a partir de enero del 2020 y nos comprometimos a brindarles acompañamiento (legal, digital y social) buscando que su proceso de denuncia esté acompañado de un espacio de contención y desfogue para soltar ideas, preocupaciones y frustraciones. Este acompañamiento ha sido diseñado de la mano de cada una de ellas, y está arraigado en una ética de cuidado feminista que prioriza sus necesidades de contención, protección y reparación al tomar las decisiones relacionadas a su caso. 

2.  Investigación jurídico feminista de las rutas de atención y las leyes vigentes

Para identificar las rutas de atención disponibles y entender hasta qué punto el sistema de justicia está respondiendo a sus necesidades, apostamos por utilizar la metodología jurídica feminista; una metodología que nos permite ir más allá de la ley, y transversalizar el enfoque de género en la comprensión del Derecho, el estudio de casos de violencia en línea y la identificación las rutas de atención disponibles para atender estos casos. La metodología jurídica feminista nos permiten investigar los sesgos en el Derecho y sustentar cuán necesario es que el Derecho sea creado, aplicado, interpretado y seleccionado tomando como eje las necesidades de las mujeres y personas LGTBIQ+ . Como parte del proyecto estaremos divulgando las rutas de atención disponibles para denunciar violencia en línea pero también nos permitiremos apostar por objetivos más ambiciosos: como la reforma del Derecho y del sistema de justicia peruanos desde el enfoque de género y el feminismo.

3.  Co-construcción y difusión abierta del conocimiento

El diseñar una investigación desde un enfoque feminista, implica reconocer que podríamos replicar dinámicas de poder, sesgos y prejuicios en nuestra investigación. Por ello, creamos mecanismos para que las personas que participan – tanto quienes están denunciando sus casos, como investigadores y colaboradores – tengan la oportunidad de darnos su consentimiento, su validación o sus críticas. Entre ellos: formamos una red de expertas y expertos, conformado por personas que han vivido violencia de género en línea, investigadores, psicólogas y abogadas, que nos brindan sus perspectivas y sugerencias para construir remedios efectivos a los obstáculos encontrados en las rutas de denuncia. También, a partir del 27 de noviembre, estaremos liberando nuestros instrumentos de investigación y hallazgos preliminares – a pesar de que la investigación continúa en curso. Con ellos buscamos continuar tejiendo redes de apoyo y conocimientos diversos que nos permitan superar los obstáculos de manera crítica y colectiva. 

4.  Educación comunitaria sobre nuestros derechos

Finalmente, creemos fundamental que las mujeres y personas LGTBIQ+ conozcan y puedan reflexionar sobre sus derechos, no solo al interponer la denuncia, sino durante toda la ruta de atención. Por eso estamos apostando por democratizar las rutas de atención disponibles para casos de violencia en línea por medio de talleres participativos, guías prácticas y charlas que difundiremos en el 2021 para socializar esta información – además de publicarla de manera continuamente en la página web de Después de la Ley.

Participa de Después de la Ley

Si te gustaría conocer más sobre este proyecto, te invitamos a que a partir del 25 de noviembre visites nuestra página web y a que te suscribas a nuestro boletín informativo. En él, podrás encontrar información actualizada sobre los casos, los informes, las guías prácticas que publicaremos y los talleres planeados para el 2021. 

También te invitamos este viernes 27 al primer conversatorio sobre Después de la Ley a la 5pm, en el que hablaremos sobre los obstáculos para enfrentar violencia de género en línea con compañeras de Paraguay, Colombia y México que nos contaran cómo se manifiesta y cómo se vive la búsqueda de justicia en sus países. 

 

 

La desconexión digital como bienestar

Escrito por: Dilmar Villena y Denisse Albornoz

En el Perú existen aproximadamente 250 mil personas trabajando de manera remota. Aunque en teoría trabajar desde casa nos brinda mayor flexibilidad en cuanto a horas y condiciones de trabajo, estamos descubriendo que también crea muchos desafíos para nuestro bienestar. Entre ellos: la fatiga y sedentarismo que resulta de estar frente a una pantalla todo el día, las barreras menos nítidas entre nuestra vida personal y familiar, y, en el caso de las mujeres, la sobrecarga de trabajo que se les impone a propósito de los roles de género que siguen vigentes en la sociedad peruana.

En Hiperderecho apostamos por que la tecnología e internet sean herramientas para asegurar nuestra libertad, seguridad, y bienestar. Por ello nos llamó mucho la atención que el Estado peruano, mediante el reciente Decreto de Urgencia Nro. 127-2020, reconozca el derecho a la desconexión digital para quienes trabajan de manera remota. En este post te contamos de qué se trata el derecho al descanso en relación a la tecnología y a la jornada laboral, así como sus implicaciones para nuestro bienestar y salud mental.

¿Qué es el derecho a la desconexión digital?

El “derecho a la desconexión digital” hace referencia a que todas aquellas personas que trabajan de manera remota puedan desconectarse de los medios informáticos, de telecomunicaciones y análogos utilizados para la prestación de sus servicios, cuando se encuentran fuera de su jornada de trabajo y durante los días de descanso, licencias y periodos de suspensión de la relación laboral. Esto significa que durante este período el empleador ya no puede exigir al trabajador la realización de tareas o coordinaciones de carácter laboral.

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Conectadas y Seguras: una campaña para promover una internet libre y segura para las mujeres

Este año participamos de la campaña #ConectadasYSeguras organizada por nuestras compañeras de Plan Internacional y que incide sobre como el acoso en línea afecta a las adolescentes y las mujeres jóvenes en más de 22 países. Esta campaña tiene diversos objetivos. Entre ellos, concientizar a la población sobre el impacto del acoso en internet en la vida de niñas y adolescentes y movilizar a gobiernos y las empresas de medios sociales para que tomen medidas activas para poner fin a la violencia y el acoso. 

Desde Hiperderecho, nos sumamos a la campaña mediante la realización de tres videos junto a Plan Internacional y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Estos videos fueron dirigidos a mujeres jóvenes y buscan enviar el mensaje de que internet es un espacio que nos pertenece y en el que tenemos el derecho a vivir libres y seguras. La campaña audiovisual buscó también difundir consejos de seguridad digital o autodefensa digital que son fundamentales para mejorar nuestra privacidad y para que podamos aprovechar a la tecnología como una aliada en la lucha contra la violencia.    Leer más

¿Qué nos dice ’No al Acoso Virtual’ sobre el perfil de las víctimas y agresores de la violencia de género en línea en el Perú?

Seguimos con nuestro análisis sobre las tendencias que encontramos en las estadísticas levantadas por la plataforma No al Acoso Virtual, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) entre febrero 2018 y junio 2020. 

En el post anterior, hablamos sobre cómo los datos registrados de manera voluntaria hasta junio del 2020 alcanzan los 2580 casos de acoso virtual. La mayoría de casos de acoso en internet ocurren en Facebook (73%) y otras redes sociales de manera diaria. También que el registro de casos de violencia en internet ha aumentado durante la pandemia con 143 casos por mes. Encontramos también que la metodología empleada para recoger los datos probablemente ha llevado a un subregistro de casos, especialmente de los casos de violencia sexual en internet.

En este post analizamos lo que los datos de la plataforma nos dicen sobre el perfil de quiénes viven violencia en internet y de las personas que las atacan en el Perú. También comentamos sobre los datos que el MIMP está recogiendo sobre las víctimas por medio de la plataforma para inferir esta información y cómo está siendo utilizada. 

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¿Qué nos dicen los datos de «No al Acoso Virtual» sobre las características de la violencia de género en línea en el Perú?

Desde que empezó el aislamiento obligatorio, nos han preguntado muchas veces si el aumento en conectividad a Internet ha llevado a un aumento en el registro de casos de violencia de género en línea. Aunque en Hiperderecho sí notamos un mayor interés en entender cómo proceder ante estos casos de violencia, no teníamos suficiente evidencia para afirmar que efectivamente estos casos están aumentando. Por ello, decidimos acudir a la única plataforma peruana que recoge datos sobre acoso virtual y violencia en línea en el país: No al Acoso Virtual. En este post te contamos sobre las tendencias que encontramos empleando los datos levantados entre Febrero 2018 y Junio 2020 y lo que nos sugieren sobre cómo se está monitoreando este tipo de violencia en el Perú.  Leer más

Una guía para descubrir el valor de nuestros datos personales

Este mes presentamos nuestra nueva guía para realizar auditorías ciudadanas  de nuestros datos personales, como parte del proyecto Son Mis Datos. Este proyecto está en curso desde el 2019 y busca que los ciudadanos y ciudadanas del país se familiaricen con la Ley de Protección de Datos Personales, y sepan utilizarla a su favor para fiscalizar el uso de datos personales de empresas peruanas.

El año pasado lanzamos la primera parte del proyecto: nuestra aplicación web para enviar gratuitamente solicitudes de acceso e información sobre datos personales a estas empresas. Con ella, las personas pueden preguntarles a las principales empresas del país qué datos personales tienen, cómo los obtuvieron, para qué los usan, con quienes los comparten, y por cuánto tiempo los conservan, entre otras preguntas. Hoy lanzamos esta guía como un recurso complementario para sacarle aún más provecho a lo que nos ofrece web. Incluye estrategias para usarla y llevar a cabo actividades educativas en torno a ella. Con esta nueva guía, esperamos que sean cada vez más personas las que utilicen las diferentes aplicaciones de la Ley de Protección de Datos para ejercer sus derechos. Leer más

Impunidad y acoso coordinado como violencia de género en línea

A propósito de varios ataques coordinados hacia personajes públicos, los medios de comunicación han estado hablando sobre la violencia en Internet. En Hiperderecho llevamos varios años investigando este tipo de violencia y nos da gusto que la estemos dejando de normalizar. Lamentablemente, la cobertura de este tipo de ataques sigue siendo la incorrecta. Se habla de «los hackers» y sus habilidades para dominar Internet, perpetuando la noción de que quienes nos atacan son personas cuyo conocimiento no podemos obtener y, por lo tanto, de quienes no podemos defendernos. Estas narrativas son dañinas, incorrectas y tampoco nos ayudan a entender el problema más urgente: el contexto en el que están ocurriendo estos ataques y porqué son tan efectivos.

El contexto importa

Los ataques de acoso coordinado son acciones conjuntas realizadas en Internet con el objetivo de dañar a una persona o una organización. Inclusive cuando las acciones parezcan inocuas por sí solas, logran un efecto abrumador e inhabilitante porque son llevadas a cabo en simultáneo por decenas de personas que se esconden detrás de perfiles falsos o pseudónimos. Así, de la misma manera que el acoso grupal callejero nos hace sentir que las calles no nos pertenecen, los ataques coordinados buscan hacernos sentir que Internet no es nuestra y que le pertenece solo a quienes saben explotarlo para sus intereses. Visto desde un enfoque de género, cuando estos ataques son utilizados para silenciar o intimidar a mujeres o personas LGBTIQ+, son un despliegue de violencia machista que ataca directamente su derecho a la privacidad y la libertad de expresión.

En Hiperderecho, hemos identificado hasta tres tipos de acoso coordinados:

  • El uso de datos personales para crear campañas coordinadas de desprestigio y dañar tu reputación.
  • El uso de datos personales para vigilarte: te dicen que ya saben dónde vives o cómo se llaman tus familiares para darte a entender que pueden acercarse a ti en cualquier momento.
  • Y el «reporte masivo» o el abuso de los mecanismos de reporte en redes sociales para eliminar un perfil o una publicación y, de esa manera, eliminarte de ese espacio.

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Leyendo la primera condena por acoso sexual en línea en Perú desde el enfoque de género

Con el fin de ofrecer un panorama más claro sobre la primera condena efectiva por acoso sexual en línea en el Perú (y lo que podríamos ver en el futuro), hemos elaborado un análisis desde una perspectiva legal y social. Aquí puedes leer la primera parte y el resumen del caso. Esta es la segunda parte de este análisis y nos enfocamos en el aspecto social.

Desde el enfoque de género, este caso plantea preguntas sobre las condiciones que deben existir para que los casos de violencia de género en línea sean sancionados, así como posibles desafíos a futuro.

¿El Estado entiende la complejidad de la violencia de género en línea?

La sentencia calificó a la violencia como acoso sexual, «una violación de la libertad sexual de la menor» y «una forma de violencia contra mujer». Sin embargo, el abogado de Alex Álvarez minimizó los actos del acusado alegando que se trataba sólo de unos “insultos a través del teléfono”, sugiriendo que la violencia digital no es una verdadera forma de violencia o que no es tan grave y por lo tanto tiene menos importancia.

Para entender la gravedad de lo que hizo Álvarez, vale la pena revisitar los tipos de violencia de género que se pueden ejercer por medio de la tecnología. En Conocer para Resistir, un reporte producto de nuestra investigación sobre violencia de género en línea, encontramos hasta 10 tipos de violencia de este tipo que expresan y perpetúan creencias, comportamientos o actitudes machistas y/o misóginas y que buscan agredir, humillar y vigilar a mujeres y diversidades sexuales. Cada tipo de violencia involucra un uso de la tecnología específico y tiene diferentes efectos sobre la salud mental, libertad y seguridad de la persona atacada.

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Fuimos al Congreso para hablar de violencia de género en línea. Esto fue lo que aprendimos.

A inicios de abril, participamos de la Cuarta Mesa de Trabajo sobre Acoso Virtual en el Congreso de la República, organizada por el despacho del congresista Alberto de Belaúnde, junto a representantes de otras instituciones públicas y colectivos sociales. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de presentar nuestro informe “Conocer para resistir: Violencia de Género en Línea en Perú” y aprendimos mucho sobre lo que se está y no se está haciendo para combatir esta problemática en el país. Este es un resumen de lo que escuchamos y aprendimos.

¿Qué es la Mesa de Trabajo sobre Acoso Virtual?

Este ciclo de Mesas de Trabajo empezó en el año 2017 por iniciativa del congresista Alberto de Belaúnde -y posteriormente, con el apoyo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP)- para discutir soluciones a la problemática del acoso virtual. Hiperderecho ha participado desde la primera reunión y hemos notado que se ha ido profundizado en el tema cada vez más. En la primera Mesa de Trabajo se conversó sobre qué entendíamos por acoso virtual y cómo la sociedad civil estaba respondiendo a las diversas denuncias, mientras que en la segunda y tercera se reconoció la necesidad de generar datos concretos. Es así como nace la plataforma No al Acoso Virtual del MIMP, la cual ha estado recogiendo datos y denuncias sobre distintas modalidades de violencia en línea desde el año pasado.

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Estrategias para denunciar la violencia en línea

El año pasado realizamos una investigación sobre la violencia de género en línea en el Perú. En esta nueva serie de artículos en nuestro blog, estamos compartiendo nuestros principales hallazgos y aprendizajes. Cada semana estaremos publicando un post con un tema específico para contribuir a las discusiones sobre este tema.

Vivimos en uno de los países con el mayor número de asesinatos, violencia y hostigamiento por motivos de género en el mundo, y en los últimos años, también nos enfrentamos al aumento de violencia en línea basada en el género. Como hemos explorado en otros artículos, este tipo de violencia puede llevar a la autocensura, el trauma psicológico y aumenta el riesgo de violencia física para mujeres y personas LGBTIQ+. Sin embargo, las personas que sufren de esta forma de violencia en su día a día, sienten que no tienen el respaldo del sistema de justicia.

Entre las razones por las que las personas deciden no denunciar, encontramos que no existe claridad sobre si el Estado puede protegernos de la violencia en línea. Además, la impunidad alrededor de la violencia de género ha causado que la mayoría de personas pierdan la confianza en el sistema legal. Como nos indica la socióloga Liz Meléndez, muchas mujeres han dejado de creer en el sistema de justicia y se resignan a no denunciar para evitar la revictimización, vergüenza y maltrato que el proceso supone.

En Hiperderecho creemos que es fundamental que las personas se acerquen a denunciar estos hechos. Solo así podremos lograr que el sistema de justicia entienda la urgencia de capacitar a sus operadores, y que a nivel cultural y social, las personas consideren a la violencia en línea una forma de violencia grave. Si no sabes por dónde empezar, aquí te presentamos tres estrategias que puedes usar para denunciar la violencia en línea.

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